Soñé con una persona que masticaba su brazo con su cabello, era lo más normal que había visto en ese sueño, digo, esos árboles masturbándose se veían muy contentos, a pesar que les lanzaban los cocodrilos agua de orchata desde sus ojos a manera de defensa. Los árboles trataban de defenderse haciendo una alianza con los cactus que vivían bajo el río, los cocodrilos a su vez volaban más alto tratando de evadir los proyectiles que los cactos disparaban contra ellos, era muy irritante ver a esas ardillas salir de la tierra y estornudar frente a las nubes de azufre que se formaban debido a la fuente de chocolate que se encontraba en el centro del bosque.
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5.18.2012
1.31.2012
Pesadilla #1
Necesitaba despertar, ya sabía yo cómo iba a terminar el sueño, lo había soñado al menos todads las noches de las últimas tres semanas; era bastante molesto, esa misma mujer me atormentaba siempre, se metía en mi cabeza y no me permitía pensar en nada más.
Por las noches se metía a mi cama por entre las sábanas; primero me acariciaba los pies, después rasguñaba mis piernas, luego continuaba con la felación, en días siguientes llegaba su escamosa lengua a mi pecho, cada día avanzaba un paso (por así decirlo), no obstante siempre me llenaba de terror, era fácil adivinar por qué, cuando, por fin, pude ver sus ojos, destellaban de un color verde brillante, fue en ése momento, que ella sentóse en mi, permitiendo que nuestros cuerpos se encontaran y así ocurrió; yo paralizado por el veneno que con rasguños introdujo, y entre más fricción generaba entre los dos más calor sentía, aunque, en realidad, quemaba. Al punto del clímax ella, con gusto y placer, escupió litros de ácido hasta que carcomióme por completo.
Por las noches se metía a mi cama por entre las sábanas; primero me acariciaba los pies, después rasguñaba mis piernas, luego continuaba con la felación, en días siguientes llegaba su escamosa lengua a mi pecho, cada día avanzaba un paso (por así decirlo), no obstante siempre me llenaba de terror, era fácil adivinar por qué, cuando, por fin, pude ver sus ojos, destellaban de un color verde brillante, fue en ése momento, que ella sentóse en mi, permitiendo que nuestros cuerpos se encontaran y así ocurrió; yo paralizado por el veneno que con rasguños introdujo, y entre más fricción generaba entre los dos más calor sentía, aunque, en realidad, quemaba. Al punto del clímax ella, con gusto y placer, escupió litros de ácido hasta que carcomióme por completo.
3.22.2011
Las rosas son rojas.
Las rosas son rojas.
Hoy te regalé una rosa roja, es roja porque es una rosa y es rosa porque así fue que germinó, germinó porque alguien o algo hizo que germinara y de ésta manera fue ella la que dio en mis manos que solamente la sostendrían un lapso muy corto de tiempo, porque, para mi agrado, eres tú quien la aceptó de mis manos.
Eso me alegra, la aceptaste y vi tu sonrisa, hermosa como siempre, algo más de lo que puedo decir de la rosa, que aunque tenía un poco de belleza, no era más hermosa que siquiera tu sonrisa. Así de hermosa es.
Las rosas son rojas, tus (seductores) labios también, ¿cómo podría decirles que no cuando llaman a las puertas de la pasión? No podría, así de simple.
Por eso sé que las rosas son rojas, porque si no fueran rojas es probable que no fuesen rosas y si no fueran rosas no te las habría regalado y tú, por ende, no las habrías podido aceptar, lo cual me dice, por consiguiente, que si fueran rosas rojas es probable que las aceptaces si viniesen de mis manos con mis humildes y sinceras intenciones.
Tus labios son rojos, pero tus increíbles ojos no lo son, porque tus ojos me inspiran algo distinto, pero al mismo tiempo contemplo la misma belleza en cada centímetro de ti así como la veo en tus labios.
Tus labios son rojos, y así me encantan.
Hoy te regalé una rosa roja, es roja porque es una rosa y es rosa porque así fue que germinó, germinó porque alguien o algo hizo que germinara y de ésta manera fue ella la que dio en mis manos que solamente la sostendrían un lapso muy corto de tiempo, porque, para mi agrado, eres tú quien la aceptó de mis manos.
Eso me alegra, la aceptaste y vi tu sonrisa, hermosa como siempre, algo más de lo que puedo decir de la rosa, que aunque tenía un poco de belleza, no era más hermosa que siquiera tu sonrisa. Así de hermosa es.
Las rosas son rojas, tus (seductores) labios también, ¿cómo podría decirles que no cuando llaman a las puertas de la pasión? No podría, así de simple.
Por eso sé que las rosas son rojas, porque si no fueran rojas es probable que no fuesen rosas y si no fueran rosas no te las habría regalado y tú, por ende, no las habrías podido aceptar, lo cual me dice, por consiguiente, que si fueran rosas rojas es probable que las aceptaces si viniesen de mis manos con mis humildes y sinceras intenciones.
Tus labios son rojos, pero tus increíbles ojos no lo son, porque tus ojos me inspiran algo distinto, pero al mismo tiempo contemplo la misma belleza en cada centímetro de ti así como la veo en tus labios.
Tus labios son rojos, y así me encantan.
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3.16.2011
La danza de Natura.
La danza de Natura.
El viento danza, hace que nuestra madre dance.
Naturaleza, nuestra madre Naturaleza danza al paso del viento.
Justicia, el ser humano disfruta de la danza de Natura después de aguardar.
Osos, ruiseñores, conejos y demás animales danzan con ella.
Y su magia se impregna en todo.
Impregna a todo hijo de natura y le incita a danzar.
Todos danzan, todos danzamos junto a ella con alegría.
El viento danza, hace que nuestra madre dance.
Naturaleza, nuestra madre Naturaleza danza al paso del viento.
Justicia, el ser humano disfruta de la danza de Natura después de aguardar.
Osos, ruiseñores, conejos y demás animales danzan con ella.
Y su magia se impregna en todo.
Impregna a todo hijo de natura y le incita a danzar.
Todos danzan, todos danzamos junto a ella con alegría.
9.09.2010
Sueños de una noche de verano
Tu voz me despierta con un susurro al oído, "ya amaneció" dijiste, te miré y entonces tomé tus manos y nos elevamos por infinitos universos donde nadie nos conocía y no conocíamos a nadie, pero eso no importaba, nuestros sentimientos no cambiaban en ningún momento. Te besé, y con ello exterminábamos civilizaciones enteras, nos abrazábamos y para cada planeta creábamos vida, cruzábamos miradas para nunca despertar.
Mis labios te despiertan con un tierno beso en tu frente mientras te digo "ya amaneció", me miraste y tomaste mis manos con delicadeza para poder volar por los infinitos cielos de millones de mundos y ver la infinita cantidad de estrellas que en el universo habitan y encantarme en la majestuosidad de tus ojos.
Nuestras voces proclamaban lo que el corazón de cada uno quería decir, "ya amaneció" nos dijimos mutuamente y solo entonces comprendimos lo pequeños que somos en el universo, y lo pequeño que es el universo si nos fundimos en el fuego de miles de soles cada vez.
G. Caleb R. H.
4.14.2010
En grupo
Estábamos en el patio de una casa, avanzamos hacia afuera en grupo, salimos y llegamos a la casa "objetivo", entonces nos encontramos con la niña, tendría unos doce años de edad. Nos escondíamos armados mientras uno de los nuestros comerciaba en secreto sweaters de lana. La casa se empezó a llenar de agua y, con ella, llegaron arañas y erizos de mar.
Era de día y huímos de ese lugar, como vagabundos llegamos a una vecindad antiquísima que más bien parecía laberinto, nos preparamos para dormir, entonces ella, con su calida voz me llamó y me dió una especie de vara, al parecer mágica, por que me dijo que con ella podía cambiar de día a noche y de noche a día.
Caía la tarde mientras trataba de recordar el hechizo para activar su poder, miré al cielo y una nube empezó a estirarse como tentáculos y de cada uno de ellos salían rostros.
Nos estaba buscando, yo a como pude me escondí tratando de hacer de noche. Cuando lo logré entré al cuarto con dos de ellas para hablar, cuando ella gritó "¡nos han encontrado!", corrí hacia la azotea, donde había visto la nube, y ví como un helicóptero descendía, volví hacia adentro mientras gritaba "¡vienen por arriba!", escondimos a las niñas en los rincones de los cuartos oscuros. Esa noche no nos encontraron.
Al siguiente día, él, ella y yo salímos para verificar el terreno, era una calle amplia donde nos encontramos un jeep militar que nos siguió, solo pudimos correr, abrieron fuego, le mataron, ella y yo volvimos sin saberlo, entonces nos alcanzaron, forcejeamos, apuntaron hacía ella, la protegí con mi cuerpo, escuché disparos y después fuego, sentí fuego, abrí los ojos y estábamos tirados en el suelo, ella con sus ojos cafés tirados en el suelo, su largo cabello en el suelo, su cuerpo no se movía, sus ojos no parpadeaban y después de ese dolor, yo también dejé de hacerlo.
Era de día y huímos de ese lugar, como vagabundos llegamos a una vecindad antiquísima que más bien parecía laberinto, nos preparamos para dormir, entonces ella, con su calida voz me llamó y me dió una especie de vara, al parecer mágica, por que me dijo que con ella podía cambiar de día a noche y de noche a día.
Caía la tarde mientras trataba de recordar el hechizo para activar su poder, miré al cielo y una nube empezó a estirarse como tentáculos y de cada uno de ellos salían rostros.
Nos estaba buscando, yo a como pude me escondí tratando de hacer de noche. Cuando lo logré entré al cuarto con dos de ellas para hablar, cuando ella gritó "¡nos han encontrado!", corrí hacia la azotea, donde había visto la nube, y ví como un helicóptero descendía, volví hacia adentro mientras gritaba "¡vienen por arriba!", escondimos a las niñas en los rincones de los cuartos oscuros. Esa noche no nos encontraron.
Al siguiente día, él, ella y yo salímos para verificar el terreno, era una calle amplia donde nos encontramos un jeep militar que nos siguió, solo pudimos correr, abrieron fuego, le mataron, ella y yo volvimos sin saberlo, entonces nos alcanzaron, forcejeamos, apuntaron hacía ella, la protegí con mi cuerpo, escuché disparos y después fuego, sentí fuego, abrí los ojos y estábamos tirados en el suelo, ella con sus ojos cafés tirados en el suelo, su largo cabello en el suelo, su cuerpo no se movía, sus ojos no parpadeaban y después de ese dolor, yo también dejé de hacerlo.
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