Antes de que continúes leyendo, ésta entrada contiene datos sobre la trama y el final del libro, si lo estás leyendo o lo quieres leer te recomiendo que no leas esto y te saltes a la siguiente entrada.
Hace una semana casi que terminé el libro, Lolita, se llama Lolita, ya llevaba meses en mi lista "por leer" después de que, en una feria del libro del año pasado, lo adquiriese por casualidad. Por supuesto que me llamó la atención por considerarse "peligroso" en algunos círculos, medianamente comprendo la razón, supongo que la trama principal a muchos les parecerá antinatural, grotesca, horrible, peligrosa e incluso pecaminosa, dirían algunos.
Si, no sé qué hayas leído acerca del libro, pero te diré que si, es cierto. ¿Pero sabes qué? Léelo, es mucho mejor que solamente verlo en la lista de libros censurados por algunos sin haberte hecho de el y comprendido de qué trata. Lo más probable es que si te habían metido la idea de que el libro es peligroso para las mentes delicadas o incluso catalogarlo como censurable es muy probable que no lo debas leer. A Lolita debes aproximarte con una mente abierta a esperar muchas cosas. si leíste una sinopsis, si no lo hiciste, entonces te recomiendo que sepas a lo que enfrentas. Quizá no sea gráfico como algún libro del Marqués de Sade, y no le hace falta serlo. Te diré por qué, éste libro trata sobre la obsesión de un hombre con un enamoramiento juvenil, disfruta de las nínfulas como yo podría disfrutar de una mujer, un alcohólico podría disfrutar de una cerveza o un adicto al trabajo disfrutaría su trabajo. Es su pasión, está consiente de que es mal visto, no es aceptado, incluso llega a tener remordimientos al respecto, pero aun así y a pesar de todo, sigue siendo un hombre que disfruta de lo que tuvo cuando lo tuvo.
Aquí Nabokov marca una distinción importante, Humbert estaba apasionado, obsesionado con Lolita, podríamos decir que enamorado, locamente enamorado. Pero Dolores no. Ella no estaba enamorada de él, al inicio lo veía como algo prohibido por el hecho de que su madre estaba cerca, era esa satisfacción de haberlo cautivado y que su madre no pudiese. Después que muere su madre, ella, Dolores, sabe que necesita una escapatoria del libido casi insaciable de Humbert. ¿Cuál es la distinción? La diferencia radica en que H.H. literalmente la chantajeaba para que se quedara con él, diciéndole que terminaría en un orfanato y luego a la calle y era mejor permanecer con él y hacerla de su amante dentro de los infinitos cuartos de motel que rentaba y el papel de su hija cuando estaban en la calle, a la vista del público.
Si, en la vida real también podría pasar eso, aunque considero que no de la misma manera, es muy difícil. Por el contrario puede suceder otro tipo de historia, una persona mayor de edad podría, quizá accidentalmente o no, enamorarse de una persona de menor edad, quizá el menor de su consentimiento para una relación, aunque la sociedad no lo vería así. Violación estatutaria, no importa que el menor sea inteligente y sepa qué está haciendo, o que lo permita, ante la ley no es reconocido como adulto y por tanto no reconoce que tenga decisión alguna en esa relación, sino que, por el contrario, señala al mayor de edad como perverso y persuadió al menor de hacer algo que no quería. Quizá también ese sea el caso, el menor no quería y el adulto le persuadió. Cambiar las leyes de mayoría de edad no conseguiría una resolución para éste tipo de casos, sino que, por el contrario, haría más fácil para los que de verdad van detrás de adolescentes o infantes (o también, el intermediario).
Vamos al tema importante del libro, no es necesariamente el pseudo-incesto o la pedofília (ninfofília en realidad, puesto que Dolores era mayor de 12 años), sino el escaso o nulo control sobre su libido, sus pasiones. Humbert se deleitaba con creerse poseedor de una nínfula, follarla como le viniera en gana y jugar un poco a la casita. Claro que se fijaba en las demás que se llegaba a encontrar, pero no hubo tanta obsesión por ninguna como por Dolores, que era el vivo recuerdo de su primera, Annabel.
La pasión que colmaba a H. H. era intensa, pero calculadora, sabía dónde podía y no podía haber riesgo alguno, fue por eso que hizo de Dolores, su Lolita. Fue inteligente en la medida en que supo saciar su libido con Lolita y no sucumbió a raptar o violar alguna otra nínfula. Sabía que se metería en más problemas de los que se quiso meter al final.
El combate a las pasiones es muy famoso en occidente, al menos en la medida en que las religiones judeocristianas han influido en usos y costumbres sociales europeas y americanas. Claro está, antes de la revolución sexual de hace unas décadas. También surgió, gracias la influencia judeocristiana, el disfrute de las pasiones, en literatura y otras artes, como por ejemplo C. Baudelaire, en el que imprimió en sus poemas la delicia y satisfacción, la belleza y pureza de regocijarse en las pasiones, el vino, drogas, sexo. De ésto último debo mencionar al Marqués de Sade como máximo expositor, no sólo crítico social y religioso, sino también impulsor de la libertad del hombre para hacer lo que quiera, quizá ésto último cruce la línea del libertinaje, y no digo que no lo haga, sino que, tomando como referencia sus escritos, uno sabe o debería comprender por qué se comportan así los personajes, y las consecuencias de sus actos. ¿En qué momento se convierte la libertad en libertinaje?
Mostrando entradas con la etiqueta Marqués de Sade. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marqués de Sade. Mostrar todas las entradas
5.30.2014
6.23.2012
La idea de libertad en Marx, Rousseau y el Marqués de Sade
La idea de libertad
en Marx, Rousseau y el Marqués de Sade.
La idea de
libertad suele ser muy discutida no importando qué autor sea el que de ese
peligroso paso de mencionarla, hemos visto a través de la historia cómo hay
ciertos conceptos bastante discutidos entre los hombres y considero que es la
libertad uno de ellos. Al mejorar considerablemente los escasos conocimientos
que tenía previamente del pensamiento de Marx y, descubriendo que para Marx la
libertad es la liberación del hombre de
la presión de las necesidades económicas para que pueda ser plenamente humano[1]
es de cierto modo un tanto utópico así como realizable, lo cual no difiere, a
mi parecer, tanto de la concepción de libertad de Rousseau, en la cual el
hombre sólo podrá ser libre si se erradicara las ciencias y las artes, dándole
una libertad moral así también impidiendo que se den todas esas hipocresías que
el Marqués de Sade vivió en carne propia, también, por ejemplo, para el Marqués
su idea de libertad consiste en que el hombre debe de aceptar sus pasiones de
tal manera que pueda acercarse más a la naturaleza y de ésta forma no solamente
ser libre de las cadenas moralistas sino también llegar a la libertad, a esa
libertad en que se puede encontrar la felicidad.
Ahora bien, ¿en
qué se podrían parecer estas tres concepciones de libertad? Sería para mi la
pregunta tesis del ensayo aquí presente, en lo que a mí respecta, Marx está
tratando de liberar al hombre de la enajenación que el trabajo casi forzado lo
ha estado metiendo por, válgame la redundancia, la fuerza. Tanto él como
Rousseau y Sade buscan liberarse de las cadenas de una civilización hipócrita y
además opresora, donde solamente los adinerados disfrutan aprovechándose de los
demás, lo cual es para todos un hecho, en los escritos del Marqués vemos una y
otra vez (principalmente en Juliette o el
vicio ampliamente recompenzado) cómo las personas con dinero pueden escapar
a sus anchas de las redes de la ley, humillan y esclavizan a los pobres al
obligarles a hacer lo que ellos desean; así mismo para Rousseau, en su Discurso sobre las ciencias y las artes
habla de cómo éstas, las ciencias y las artes, han corrompido al hombre y, en
vez de ayudar a mejorar la moral de los ciudadanos, no ha hecho menos que
fomentar esa amoralidad, el cinismo de aprovecharse de otros, orillando a la
corrupción de los placeres e invitando a un excesivo descontrol sobre los
vicios. Puede ser que esta corrupción antes mencionada no tenga nada relación
alguna con Marx, pero, viéndolo desde cierto punto de vista, podemos afirmar
que los aristócratas que el Marqués señalaba como perversos es muy sencillo
poder suponer que sus descendientes seguían el mismo ejemplo de perversión sin
límites y es por ello que sin remordimiento alguno hicieran de sus fábricas
centros de esclavismo donde los obreros trabajaban en condiciones precarias[2] y
de ésta manera obtener muchas ganancias. Son los problemas del pasado que aún
nos arrastran mientras tratamos de alcanzar la puerta de la evolución humana.
Una cosa la veo ligada con la otra, los ricos están corrompidos por el dinero y
el poder, lo cual los hace ser menos (o nulamente) empáticos con las demás
personas y de esta manera fomentar una presión económica donde ciertos grupos
de personas no pueden obtener otro tipo de trabajos y se tienen que resignar a
un puñado donde se les paga lo mínimo que marca la ley y en condiciones
humillantes donde no pueden darse el lujo de abandonar el susodicho trabajo a
riesgo de no encontrar otro y morir de inanición.
Pero, ¿hasta qué
punto se podría llegar con éste tipo de concepciones de libertad? Por ejemplo,
si nos vamos más allá y exageramos la postura de Marx podríamos llegar a la
conclusión que él no desea que haya un movimiento económico de tal manera que
el ser humano no se vea presionado, pero, esto significaría que cada quien
cazase lo que va a comer y terminaría por causar problemas de territorio y de
nuevo terminaríamos haciendo pactos entre nosotros de tal forma que no
invadamos territorios o solamente algunos salgan a cazar, o que no todos coman
carne, etc. Tampoco considero que Marx nos deseara ver viviendo en cuevas como
en la antigüedad, sino que, por el contrario, que exista una economía que
beneficie a los obreros, o al menos, que no se les explote de la manera que se
les explota hoy día, digamos que, de algún modo quería construir una utopía y
que hoy conocemos como socialismo en donde todos fuésemos iguales realmente y
no tuviésemos cargos de elite con los cuales aprovecharnos. Por otro lado,
aunque Rousseau añora esos días de antaño en que el ser humano vivía, al menos
así dice en su discurso…, sin la
ciencia o las artes, pero también desea que sean estas dos motivo de reflexión,
puesto que no necesariamente todo cambio o avance en la evolución humana es un
paso seguro si lo damos, es una constante reflexión en la cual debemos tomar
partida para así poder crear no solamente un mundo mejor para nosotros, como
todos lo deseamos, sino para heredar un mundo lo mejor construido posible con
nuestro esfuerzo hasta ese momento. Ciertamente Rousseau logró ver el
despilfarro de la aristocracia de su tiempo (que no lo separa mucho tiempo de
la de Marx) y en donde incluso los derechos humanos eran violados en cualquier
momento siempre y cuando se unieran dos características necesarias, primero,
tener el dinero y/o la influencia suficiente para asegurarse de no pisar la
cárcel por cualquier delito que se fuese a cometer y segundo, pero no menos
importante, el tener deseos de cometer ese delito.
Por ejemplo, el
Marqués de Sade lo ejemplifica muy bien en sus obras, pero en especial en su
texto Justine o los infortunios de la
virtud, nos muestra cuántas penurias no pasó Justine al toparse con gente
malvada que intentaba disfrutar de sus pasiones a cualquier costo mientras que
ella tratando de guardar sus principios de virtud no la llevarían sino a la
muerte, y el propio Marqués lo dice, mientras tengas dinero puedes hacer lo que
desees, puedes ser virtuoso y tratar de no meterte con la gente equivocada,
pero siendo pobre, huérfana y una dulce criatura, es demasiado esperar que
topándote con la peor gente posible no accedas a sus deseos aludiendo a la
virtud de conservar su cuerpo “puro e intacto”, siendo que la religión católica
ya había sido colmada por aristócratas llenos de pasiones que, de ninguna
manera mostraban a cualquiera su lado real, mientras que Justine abogaba por la
virtud y no lograba entender que el hombre puede ser malvado, aún si no es por
naturaleza, puede ser maligno al intentar consumir sus pasiones.
La libertad,
entonces ¿qué es? Para cada uno de los autores mencionados es una cosa algo
distinta, pero los tres, digamos, se “ponen de acuerdo” en el hecho de que la
sociedad en la que el hombre se ha sumergido a sí mismo ha terminado por
alienarlo, enajenarlo, deshumanizarlo, en éste sentido considero que es
correcto, pero así como ellos, creo yo que no es la solución el destruir toda
la civilización y comenzar de cero, sino que, ir transformando nuestros
pensamientos de tal manera que seamos más críticos con el mundo, analizando si
la ética y morales cristianas que se nos han impuesto son las correctas para
llevar nuestras vidas, adoptar o crear una moral y ética que sea más acorde de
ser necesario, e incluso buscar en nosotros las respuestas que consideremos
mejores para la concepción de libertad que nos encaje mejor hoy en día.
[1]
Erich Fromm. Marx y su concepto del
hombre. FCE, México 2011, pág. 16.
[2]
Quizá no tanto como hoy en día, dónde al menos 27 millones de personas en todo
el mundo son presa de la esclavitud o de la llamada “nueva esclavitud”, lo cual
nos deja con la cruda realidad que son más los esclavos hoy día que la cantidad
total en la historia.
3.19.2012
Lo Sagrado y Donatien Alphonse François de Sade (El Marqués de Sade)
Lo
Sagrado y Donatien Alphonse François de
Sade (El Marqués de Sade)
Cualquier
asunto relacionado con la religión, cualquiera que ésta sea, debe de tomarse
con sumo cuidado, en especial cuando se hace algún tipo de comentario o sátira
respecto de alguna religión en particular[1];
en todo caso el mismo Voltaire nos llama a la tolerancia religiosa, y otros por
el respeto a las creencias ajenas. La intolerancia, considero yo, ha podido
mantenerse gracias y pese a los medios de comunicación masiva, que proporcionan
tanto a los fanáticos religiosos como a los defensores de los derechos humanos
y la libertad de expresión en particular armas para que continúen la guerra
que, espero equivocarme, durará hasta que la humanidad se extinga.
De
esta manera nos encontraremos con muchos ateos que no fueron criados de ésa
manera, sino que, por el contrario (como es mi caso) han sido criados en la
religión y han sido obligados a apegarse a ella, para después renegar de la
misma y avanzar por su propio camino espiritual. También están los ignorantes
que solamente critican por criticar (en ambos bandos, tanto creyentes como no
creyentes), así hay muchos ateos que saben más de la biblia que muchos
cristianos[2]
en la opinión de mucha gente, aunque eso si, se tiende a criticar o hablar de
la biblia (entre muchas otras cosas que no se englobarán en éste trabajo) sin
siquiera conocerla. No es éste el caso de Donatien Alphonse François de Sade,
mejor conocido como “El Marqués de Sade”, quien escribe, entre otras muchas (y
polémicas) obras, Juliette o Las prosperidades del vicio[3],
que utilizaré (entre otras) para hablar un poco acerca de la concepción de lo
Sagrado en Sade.
El
Marqués vive en una época en la cual se da mucho de qué hablar, la doble
moralidad es cosa de todos los días en las calles francesas, así mismo Voltaire
criticó la sociedad francesa[4],
también Sade lo hace, de una manera más cruda y pesimista. Voltaire al menos
admite que hay gente buena (en esencia) en el mundo, mientras Sade solamente
admite la inocencia infantil, en el claro caso de Justina[5]
(hermana de Julieta) que, al quedar huérfana (junto a su hermana) trata de ir a
buscar refugio (puesto que las echan de la casa que habitan) en una iglesia
cercana (después de que las amistades de sus padres se hicieran de la vista
gorda) donde el sacerdote insinuó que deseaba una ayudante de esa clase
y ahí es donde comienza la aventura de Justina que, ante todo, trata de
salvaguardar su virtud como mujer y se encomienda a la divinidad ante todo.
En
sus obras, el Marqués de Sade parece enaltecer los vicios y la búsqueda del
placer y ridiculiza la búsqueda o la preservación de la virtud; para él, no
existe persona santa y sin pecado, persona que no desee satisfacer sus placeres.
De ésta manera, Sade trata de reflejar la Francia de su época, utilizando
algunos sucesos reales en sus obras, en éste caso particular, tanto en los
libros Justine y Juliette hace uso de éste recurso para dar a
conocer cómo se comportaba la sociedad, además de poder dejar mal parados a
aquellos quienes lo encarcelaron. Si bien es muy posible que el autor se haya
dedicado solamente a escribir sobre personajes malvados en algunas de sus
obras, no necesariamente, creo yo, refleja su pensar para con todos los seres
humanos, puesto que tiene otras obras en las que no habla de personajes
necesariamente (y esencialmente) malvados, como en, por ejemplo Los crímenes
del amor. Por otro lado también reafirma el hecho de que las personas
buenas son, por lo general (si no es que en todas las ocasiones de sus relatos)
las personas inocentes, las que de alguna manera u otra no han conocido la
malicia o las que la han conocido siendo experimentada sobre de ellos, como
claro ejemplo sigue siendo Justina, en el libro antes mencionado.
No
solo escribe Sade acerca de los vicios y de sátiras contra los que pretenden
elogiar la virtud y mantenerla muy en alto, sino también, en sus obras realiza
discursos de índole filosófica, teológica, moral (cristiana) y social. Como ejemplo
podría citar un extracto del libro Juliette:
No lo dudemos, el mal, o, al
menos, lo que llamamos así, es absolutamente útil para la organización viciosa
de este triste universo. El Dios que lo ha formado es un ser vengativo, muy
bárbaro, muy malvado, muy injusto, muy cruel, y esto porque la venganza, la
barbarie, la maldad, la iniquidad, lo criminal son formas necesarias para los
resortes de esta vasta obra, de las que sólo nos quejamos cuando nos hacen daño
[...] Ahora bien, si el mal, o, al menos, lo que llamamos así, es la esencia de
Dios, que lo crea todo, y de los individuos formados a su imagen y semejanza,
¿cómo no estar seguros de que las consecuencias del mal deben ser eternas? Ha
creado el mundo en el mal; lo sostienen por el mal lo perpetúa por el mal; la
criatura debe existir impregnada de mal; vuelve al seno del mal después de su
existencia.[6]
En éste fragmento, un personaje de
la obra (llamado Saint-Fond), admite que, el negar a Dios, el alma y el
infierno (todas encadenadas una con la otra) es una “salida fácil” y que
prefiere admitir que Dios es malvado, que así ha creado el mundo y así lo ha de
mantener. Es por eso que las obras de el Marqués de Sade no solamente pueden
ser consideradas como “eróticas” sino también como filosóficas, puesto que, al
atacar a la sociedad, religión y moral del siglo XIX no lo hace de una manera
necesariamente resentida, sino que, como Voltaire, con ingenio, razonamiento y
lógica.
Un pequeño ejemplo de su ingenio
podría ser el cuento “El esposo complaciente” perteneciente a la colección Historietas,
cuentos y fábulas[7],
en el cual habla de un personaje adinerado que tenía ciertas costumbres en
el lecho, pero que, al casarse, a su ahora esposa su madre le había hablado
respecto de las costumbres que al varón se le conocían, le dijo que en el
momento del himeneo ella se negara a rechazar la primera proposición que le
hiciera, pensando que haría gala de su costumbre, a la hora de la noche
nupcial, ésta le negó el coito de la primera manera que él deseaba, y ésta vez
fue, para por fin hacer las cosas “como Dios mandaba”, tuvo que hacer las cosas
de la manera a la que estaba acostumbrado. Otro buen ejemplo es el texto Diálogos
entre un sacerdote y un moribundo[8]
el cual relata el encuentro y diálogo (discusión) entre un (como su nombre lo
indica) sacerdote y un vagabundo, en el cual el vagabundo comienza a utilizar
el método socrático para hablar con el sacerdote, haciendo cuestiones acerca de
la naturaleza de Dios, del hombre, el libre albedrío principalmente, siendo
éste personaje un ateo declarado, mientras el sacerdote trata de defender la fe
con las mismas armas de las cuales fue provisto en lo que hoy llamaríamos
“seminario”.
Lo
sagrado en sus obras suele ser profanado de alguna manera u otra, ésto por ser obra
de seres humanos. Pues bien si participan seres humanos en la elaboración de
aquello que es (supuestamente) sagrado ¿por qué ha de ser superior a ellos
siendo éstos quienes lo han creado? ¿acaso el hombre puede crear cosas que vayan más de su comprensión?
Los
personajes que aparecen en los escritos de Sade suelen buscar algo a cambio de
hacer algún tipo de favor (si, casi como la mafia), por ejemplo, en el libro de
Justine y como lo mencioné anteriormente, el sacerdote estaba dispuesto
a darle alojamiento a Justina a cambio de favores sexuales, incluso le daría un
trabajo como lavandera. De ésta manera encontramos que todos, sin excepción,
los hombres son malvados o buscan aprovecharse de los demás, y que solamente se
estaría a salvo “la virtud de una señorita” siendo ésta encerrada en un
calabozo para nunca más volver a ver la luz del día. Por otro lado, lo sagrado
parece ser solamente aparente, puesto que ha sido creado por los hombres y éste
puede hacer y deshacer con ellos, en todo caso, Sade disfruta de profanar los
símbolos sagrados en la religión cristiana, así lo podemos ver casi en la
totalidad del libro Juliette, como por ejemplo en algunos pasajes,
mientras algunos personajes practican relaciones sexuales, en algún momento uno
de ellos comienza a blasfemar contra Dios y los santos, así como, en otra
parte, también arremeten contra un desconocido que finge ser Jesucristo (al
parecer tenía alguna enfermedad mental). Todo ésto denotando la naturaleza del
hombre como propensa a la maldad, en donde las circunstancias se dan de cierta
manera y los personajes tienden a comportarse de acuerdo a ellas, así tengan
qué pisotear a quién tengan qué hacerlo.
¿Y
qué es lo sagrado para Sade? Es, creo yo, algo que el hombre ha creado para
enajenarse a sí mismo, crear una moral falsamente fundamentada y de ésto puede
partir en que se tergiversa la conducta humana. ¿acaso no es el deseo de todo
humano ser un santo, y por tanto, perfecto? El hombre aspira a mucho más pero
no se da cuenta que éste superhombre no es natural, y por tanto,
irrealizable desde sus posibilidades como ser humano. Otro pasaje donde habla de manera similar a
ésto sería: No lo dudemos, ese ser, del que se atreven a hablarnos
constantemente, está verdaderamente mancillado, deshonrado por los colores
ridículos de que se sirven los hombres para pintarlo. Siendo que el hombre
tergiversa lo que crea, tomando otro pequeño texto: Tus leyes civiles son
buenas pero mal ejecutadas, de donde resulta que se degradan. ¿Qué sucede?: la
gente prefiere vivir sumida en su corrupción que pedir su reforma, porque teme,
y con razón, que tal reforma engendre infinitamente más abusos de los que
destruirá; se dejan las cosas como están. Trata el Marqués de Sade de
criticar esa falsa moralidad o doble moral que se ve en gran parte de su
tiempo, lo religioso, lo sagrado, y lo divino es parte de ello. La gente pobre
es la que acude por socorro a las iglesias que solamente ven en ellos una
fuente casi inagotable de ingresos para su bien vivir.
Como mencioné anteriormente, para Sade lo sagrado
parece ser algo que necesita ser profanado, por la misma razón en la cual la
mayoría de los personajes de sus obras son malvados, quizá, en un inicio
solamente pensó en hacer a los personajes de ésta manera (claro, como espejo de
la sociedad en la que vivía y a la que bien conocía) y después fue cuando
decidió que, si las personas eran plenamente malvadas ¿por qué no arrasar
también con los símbolos sagrados? Si ya había manifestado blasfemias contra
Dios, ¿por qué no violar la integridad de sus templos como lo hace, incluso,
con el sustituto de él en la tierra? El Marqués de Sade conoce muy bien el
sentido y la significación de los símbolos que estaba profanando, ¿por qué
sino, habría de tomarse la molestia de incluirlos en algunos de sus textos?
Incluso
el afamado autor francés ha de utilizar a los mismos acólitos de la iglesia
como profanadores de los símbolos de la misma, denotando que la maldad puede
ser manifiesta en todos los hombres y no solamente en los que están separados
de la religión, es mejor agregar, que incluso esos personajes religiosos, que
conocen muy bien la biblia y la predican son los que primero la rechazan y han
de envilecer los preceptos que Dios manda a los hombres.
Considero
que, Sade no cree que lo sagrado, Dios, lo divino, se manifieste en la tierra,
puesto que si así fuera, el hombre se comportaría de una manera más agraciada
ante los ojos del Altísimo, puesto que tendría toda evidencia de que, si Dios
se manifiesta de ésta o aquella manera, pero manifestación clara y plausible,
entonces es más que claro que el cielo y el infierno existen, y, por ende, el
castigo eterno. El irrefrenable miedo a éste último sería suficiente para que
las personas se comportasen de mejor manera por sí mismos, incluso sin asistir
a las iglesias a escuchar los sermones de los sacerdotes. De hecho, no
solamente habría un miedo constante al inicio, sino que después de cierto
tiempo, sería tan normal que todos lo tomarían como una naturalidad el hecho de
que se encuentre ahí, aunado a que, por ejemplo, toda la raza humana creería en
una sola religión, o si pudiese atreverme a decirlo, es probable que no
existiría religión sino que sería tan natural al hombre que los infantes
nacerían sin conocer esa palabra y simplemente obedeciendo los preceptos que el
Señor ha dado.
Me atrevería a decir a éstas alturas que, lo sagrado
para Sade es más valioso de lo que parece, en sus textos lo denigra, lo
humilla, lo envilece, le hace todo tipo de atrocidades que propiamente no
pueden ser dichos ante un público no preparado para semejante tema, pero,
dentro de todo esto, oculto a la vista del ojo común, lo sagrado juega un papel
fundamental en sus textos, puesto que, sin el, no habría de poder escribir
siquiera nada, el tema de lo sagrado es la piedra angular, ¿de qué otro modo
nos parecerían tan atroces los actos cometidos por sus personajes, si no tuviésemos
esa concepción de lo sagrado en la religión cristiana, incluso, aún siendo de
alguna otra religión, podríamos ofendernos por el simple hecho de que el mal
persiste, se mantiene vivo e incluso se incrementa gradualmente en sus obras? Y
no solamente la maldad, sino también ese desprecio por la vida humana, también
por la moral cristiana, incluso la hipocresía y la doble moral. ¿Me pregunto vagamente
qué habría dicho Leibnitz acerca de los textos de Sade, siendo éstos inspirados
en hechos reales y la persistencia del primero de que vivimos en el mejor de
los mundos posibles? De ésta manera comprendemos que, sin lo sagrado, sin la
religión, sin Dios; porque incluso, ninguno de los personajes, al menos en Juliette,
Justine y Historietas, cuentos y fábulas no hay personaje alguno
que sea abiertamente ateo, sino que por el contrario, es muy importante el
hecho de que todos, realmente todos crean en la existencia de un Dios, porque de otra forma no se podría
llevar a cabo la historia de la manera en la cual se desenvolvió; tampoco
podría existir la moral cristiana que tanto critica, y así mismo esa hipocresía
de la que se nos presenta en las primeras páginas de los primeros dos libros
antes mencionados. Ocultábase pues, ante nuestros ojos, la importancia del tema
de la divinidad entre sus demás palabras, puesto que también éste forma parte
importante de los discursos de algunos de los personajes con los que se
encuentran ambas hermanas, cada una en su historia, tan distinta y no ajena a
la otra.
Bibliografía
Donathien
Alphonse François de Sade. Juliette o Las prosperidades del vicio.
TusQuets Editores. España.
Donathien
Alphonse François de Sade. Historietas, cuentos y fábulas. Editorial
Tomo, México, 2005.
Donathien
Alphonse François de Sade. Justine o Los infortunios de la virtud.
Editorial Tomo, México. 2005.
Leszek
Kolakowski. Si Dios no existe... . Editorial Tecnos. España. 1988.
[1] Ver caso de Salman Rushdie como ejemplo.
[2] Éste término, cristianos (y su
singular), lo utilizaré para referirme a todos los creyentes (de una manera u
otra) en la existencia de Jesucristo, entonces englobaré tanto protestante
(luterano), católico, restauracionismo, ortodoxo, anglicano, pentecostés y
testigos de Jehová.
[3] Éste título pertenece a la edición de
TusQuets Editores (España), en México se le puede encontrar con el nombre de Julieta
o El vicio ampliamente recompensado.
[4] Véase Tratado sobre la Tolerancia y Cándido
o el optimismo.
[5] El Marqués de Sade escribe la historia de las
dos hermanas, por separado, el que describe la vida de Justina se llama Justine o Los infortunios de la virtud.
[6] Donathien Alphonse François de Sade. Juliette
o Las prosperidades del vicio. TusQuets Editores. España.
[7] Donathien Alphonse François de Sade. Historietas,
cuentos y fábulas. Editorial Tomo, México, 2005.
[8] Al menos éste título yo lo he visto con un
nombre ligeramente distinto, cambiando solamente “moribundo” por “vagabundo”.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
