10.05.2016

Experimento de escritura.

Estaba un poco nerviosa, era la primera vez que un chico con su posición social me invitaba a cenar a su casa, lo había estado esperando toda la semana pero ahora que voy en camino me siento nerviosa. Me recogió donde habíamos acordado, frente a la fuente al dios del mar, quise llegar temprano para ver si él también se sentía... pues, emocionado como para llegar antes. Faltaban quince minutos antes de la hora acordada, y no pasaron más de un par de minutos cuando lo vi, llevaba unos zapatos del color de caoba, una varonil combinación de pantalón azul oscuro con camisa color celeste, saco del mismo tono que el pantalón y una sonrisa que bien me podría haber dejado sin habla si hubiese estado platicando algo.

Me llevó en su carro, no hubo mucho tráfico y estaba cerca entonces llegamos bastante rápido y no pudimos más que intercambiar un par de momentos de charla social.
Éste día lo recordaría hasta el fin de mis días, su casa era de un tamaño regular, pero con buen estilo, se veía que tenían un excelente sentido de la estética y el espacio a la hora de hacer y decorar la casa. Pero fue rápida la desilución y naciente el miedo y horror. Ya me había dicho que me tenía suficiente confianza para poder invitarme a sus aposentos, y ya comprendo el por qué; en la sala, a plena vista de todo aquel que se ponga en la entrada de la puerta de éste cuarto, podía verlo. Un librero, grande, lleno con... pues... libros. ¡Libros! ¡Y se sentía orgulloso de tenerlos ahí! ¡Qué pensarían sus padres si supiera que tenía libros ahí a la vista y sin protección! Vió que los miraba y me preguntó si quería tomar alguno, "no, gracias, realmente no soy de ése tipo de personas, y si me disculpas, me tengo que retirar".
Un librero, tenía un librero a la vista, y seguramente se ponía a... pues, leer, todos sabemos que bajo la santa protección de nuestros madre y padre fundadores que uno no puede leer si no está casado con una persona del sexo opuesto y solo para el acto de sembrar la semilla. Me lo imagino leyendo un libro por sí solo, o  utilizando gantes de látex cuando lee con alguna mujer... u hombre... ¡qué asco! ¡nuestros padres fundadores no aprobarían de tal acto inmoral, impuro... sucio!

-Continuará-