7.24.2011

El niño que esperaba el autobus.

El niño que esperaba el autobus.

-Otro que se me va- pensó
Todos los días, ese niño se quedaba en la parada del bus, esperando, le hacía la parada al mismo camión pero éste no se detenía.
Cada día, lloviese, hiciese un invierno ruso, un calor extremo como el del desierto del Sahara.
Pasados los años los vehículos se fueron modernizando, así también los autobuses, ahora eran de vidrio ligero y muy resistente, que siempre reflejaba lo que tenía frente a el.
Un día, mientras el niño esperaba, como siempre, el autobus; una señora, sin prestar atención hizo la seña para que el autobus se detuviese, y así lo hizo éste, el niño al momento de correr para subirse (puesto que se detuvo algo lejos de donde esaba) se vió reflejado en el vidrio, bueno, mejor dicho, no se vió reflejado, sino más que una leve silueta de él, y, al fondo, una pequeña cruz con una inscripción que decía: 18 de noviembre de 19... aquí falleció Carlos... mientras esperaba el autobús.


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