10.18.2011

Algunos comentarios finales sobre "Los juegos del hambre"




Terminado el último libro, "Sinsajo", a las 23:00 horas del sábado 15 de octubre, decidí, definitivamente, que le voy a dar un tiro en la cara a la autora... bueno, en realidad no, simplemente no fue tan de mi agrado el final, y después de todo ¿por qué habría de satisfacer a todos los lectores cuando puede satisfacerse a sí misma con el final que ella quizo. Me levanto y lo aplaudo. 

A pesar que es claro que estos tres libros son parte del gran mundo de la literatura (entendido en sentido medieval, gracias a Elisa por la información) "de moda", parece ser que ella, como muchas otras lectoras, son románticas en el aspecto del amor, de su gusto por el sexo opuesto. Fue así como el deseado final de la autora se convirtió, en realidad, en el esperado final de muchos lectores. De esos pequeños casos en los que los deseos de la muchedumbre ávida del final que satisfaga sus deseos coincide perfectamente con el final que el autor (en ésta ocasión autora) planeaba estratégicamente en su mente.

Algunos filósofos con especial inclinación en política estarían muy pegados a la trama, puesto que menciona muchas cosas que ellos han mencionado hace ya aproximadamente tres siglos, y si, los que leímos 1984 esperabamos un poco más del Capitolio, los fanáticos de la ciencia ficción no nos vimos defraudados, siempre se ha sabido que el ser humano es muy creativo... cuando a matar a otros entes se refiere. El Capitolio tenía tintes de Cyberpunk habrá qué esperar la visión de la autora en la o las películas para saber si he sido engañado por ingenuidad. 

En lo particular me dejó algunos huecos que mi curiosidad deseaba llenar, temporalidad de los sucesos, política exterior e interior (antes del tercer libro, y creo que ya dije demasiado), qué profesiones se ejercían en el Capitolio (es más que obvio que en los Distritos no se ejercía ninguno que no implicara comida o manufactura para la capital), tecnología en lugares comunes del Capitolio (no la utilizada en la torre en la cual metían a todos antes de los Juegos), el tipo de música que se escuchaba, los instrumentos, la vida diaria en el Capitolio, en general, esas cosas que uno sin mucho qué hacer (o que simplemente ignora lo que tiene qué hacer) se empieza a preguntar conforme avanza la trama. Incluso me pregunté si el internet existía (pregunta que después deseché por motivos implícitos), o el tipo de eventos que se realizaban y la jerarquía social llevada en el mismo Capitolio.

Como toda lectura bien planeada, los editores han sabido dónde poner las crestas de la campana de Gauss, para mantenerte pegado al libro y terminarlo aproximadamente después de menos de dos dias de haberlo obtenido a manera de préstamo, lo comencé el viernes a las 12:30 aproximadamente, y lo terminé, como ya dije, el sábado a las 23:00 horas. Elementos para hacer la saga plenamente memorable, no tantos en realidad, en cuestiones de política no toca más que la superficie y se le dedica más tiempo a la indecisión de la chica, que en ocasiones dan ganas de darle una bofetada y acorrararla; en mi opinión, tenían más problemas (en éste caso ontológicos, religiosos y metafísicos) la saga Luces del norte, mejor conocida como La brújula dorada. Pero, ésta recibe buena puntuación por el sólo hecho de que no existe la magia, se palpa la realidad en cada uno de los libros, las cuestiones morales del asesinato y la naturaleza humana, la ética y psicología de cada personaje primario e incluso algunos secundarios. Estos temas caen en la curiosidad de cada quien y corresponde a ellas resolverlas.


A partir de aquí se ha terminado si no has terminado de leer la saga.




Si, me imaginé música clásica en las últimas escenas en el Capitolio, una vez lo comenté y una persona me dio la razón, cualquier escena fuerte, ya sea una matanza, un asesinato o cualquier tipo de atrocidad, puede verse un tanto suavizada con la música correcta, incluso, soportable para que la sigas viendo mientras ocurra, no importa cuantos barriles de sangre caigan en la ciudad (véase el capítulo 13 de Neon Genesis Evangelion, o la película Evangelion 2.22: You can [not] advance). Lograron detener a Katniss antes de que diera un segundo disparo consumando su venganza también, lo que le permitiría la libertad en un corto futuro, de haber disparado una segunda vez, está claro que está dentro de sus cabales esa niña.

10.11.2011

Escritura improvisada #3

Comes con las manos
¿ah que no es divertido?
Ver la gente que a su vez te mira mientras cometes lo que para ellos es un acto de barbarie.
¡Divertidísimo!
Quedarte quieto mientras la persona de atrás mira tu pantalla y pensar por un momento "¡Ya deja mi privacidad en paz maldita sea!"
Mirar a la masa andante hacia trabajos desdichados y sin pensamientos razonados en sus cabezas.
No poder encontrar la referencia de un libro.
Leer entero un libro de filosofía.
¿Ah que no es divertido?



9.19.2011

Escritura improvisada #2

Como cascabeles
tus ojos tintinean
dulces cual fragancia
ébanos y pieles
manos sin repugnancia
son esas que incitan
las mías mieles.


9.07.2011

Escritura improvisada #1


Los ojos no duermen, descansan
yo nunca duermo ahora
ni mucho menos descanso
por hoy yo
solo lo que soy
porque así quiero ser
mis limitantes
son mi propia naturaleza
por mi naturaleza
estoy limitado y potencializado
a crear grandes cosas
si tan solo me lo permitiese.



8.31.2011

La ciudad de oro y pescado

Los gatos no eran bienvenidos, nadie acostumbraba recogerlos de la calle, siempre prefería la gente comprarlos de una tienda de mascotas, a inflados precios como el estómago del dueño.

Minino había cruzado terrenos peligrosos, hacia la ciudad prometida, la ciudad de oro y pescado le decían. Eran puras patrañas, el oro debía estar bajo el asfalto, porque todo lo que veía era gris, excepto por el sol que miraba desde lo alto. El pequeño Minino sabía que lo primero que debía buscar era comida, el refugio siempre podía ser encontrado en un hueco o un rincón. ¿La ciudad del pescado? Nunca había recorrido tanto trayecto sin siquiera ver una gota de agua, y mucho menos el mar o siquiera un lago, esa ciudad estaba tan árida como lo estaría Marte en su peor momento.

Mientras caminaba, el gato extranjero miraba con extrañeza cada rincón de lo que sería su nuevo hogar, entonces alguien, con un miedo irrefrenable hacia los gatos, le lanzó con saña y premeditación un enorme balde con agua, con la firme intención de lastimarle; el pequeño Minino pareció salir bien librado, pero al saltar para esquivar el proyectil improvisado, chocó de costado contra un parquimetro, pero olvidando el dolor por un momento, salió corriendo del inusitado escenario hacia un callejón en el cuál creyó se encontraría con bien por un momento, para descansar y relajarse un poco en lo que seguía con su búsqueda de alimento.

Estaba oscureciendo y decidido a encontrar comida, subió al techo de un edificio de departamentos, desde el cual disfrutó del anochecer de la gran ciudad, mezclada con los rojos violetas y naranjas del paisaje celeste que en ese momento les era dado.

Oscureció, el día aún no terminaba y Minino no sabía dónde refugiarse de la fría madrugada que amenazaba con llegar en unas horas. Buscando entre callejones, encontró un rincón delicioso donde podría dormir, era su rincón ahora y nadie vendría a quitárselo, o eso creía él.

Un gato anciano se acercó a Minino, era gris y apenas se podía mover con facilidad, cuando el pequeño felino le divisó a una cierta distancia, se acercó a él y le ofreció compartir el lugar donde pensaba dormir.

El gato anciano dijo: "Gracias por ayudarme, parece que aún quedan gatos decentes en éste mundo"

"No es nada" respondió Minino, "ahora dígame ¿tiene un hogar al cuál ir?"

"El mundo es mi hogar, pequeño" replicó. "Sigo pensando que yo soy el más increíble gato habido y por haber, y que, toda palabra mía es digna de respeto"

"¿A qué se refiere exactamente?" Preguntó el felino inocentemente.

"Yo era el gato más famoso de la ciudad, todos me hacían reverencias al verme pasar, incluso había algunos que me alimentaban sólo por el placer de escuchar mis ideas" Dijo con orgullo el anciano. "Primero les decía que todo en éste mundo debía ser dudado, y ¿por qué no hacerlo? somos seres humanos, después me daba cuenta de mi existencia, porque debía existir si estaba pensando, en ese momento me di cuenta que mi cuerpo material era inútil, que mis sentidos fallaban y que, por ende, sólo mi mente no falla, es en ese momento en que dije, éste mundo es perfecto tal cual, no cabe duda que hay un Dios perfecto y que lo ha hecho, y llegando a éste punto..."

El pequeño Minino lentamente se levantó del lugar en el que se había acomodado, y corrió, corrió lo más rápido y lejos que pudo ¿cómo era posible que aún existieran ignorantes de ese calibre? pensaba.

Encontró un buen sitio para dormir debajo de la puerta (trasera) de un restaurante, ahí encontraba la comida necesaria para descansar esa noche y mejor aún, sin locos que sermonearan y se jactaran de cosas increíbles cuando lo único que habían hecho era confundir a la gente. Por fin, después de vaciar su mente de todos esos pensamientos, durmió.

El día siguiente era importante ¡seguía vivo en la gran ciudad después de todo!
Buscando y buscando no encontró un solo lugar donde regalasen pescado como si de aire se tratase, era extraño ¿por qué le habían contado tantas cosas asombrosas de ese lugar, y, hasta ahora, ninguna era cierta?

Caminó todo el día buscando la razón de tantos cuentos, con su estómago satisfecho no podía hacer otra cosa más que buscar. Entre las casas, en los callejones, en los tejados, plazas y estacionamientos, y nada, no encontró nada.

Ya por la noche, se quedó en un tejado que encontró confortable, y se dió cuenta de la realidad, ese lugar era antinatural, no había nada natural, miraba el cielo nocturno y no había nada ¿a dónde se habían ido las estrellas? Fue entonces que se convenció a si mismo, ese no era el lugar del que le habían contado. A la mañana siguiente buscó un camino para salir de esa ciudad, gris como la piedra, y buscar esa ciudad donde las calles eran de oro y había pescados por doquier para comer hasta satisfacerse.