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6.19.2012

El totalitarismo democrático como utopía.


El  totalitarismo democrático como utopía.

El presente ensayo, de un inicio, tiene la intención de mostrar  un totalitarismo democrático que, hasta hace poco, no había notado en el texto de Rousseau El contrato social, si bien cometí el, digamos, “pecado” de no haberlo leído entero o al menos no a manera de análisis, y, en mi inconsciente búsqueda por una utopía, he decidido ensayar un poco sobre éste tema, particularmente en los textos de Rousseau.  Así también tenemos en un lado tenemos que la utopía, siendo un proyecto o idea irrealizable, también lo tenemos como un ejemplo de ideal, una meta que, aunque quizá inalcanzable, es ciertamente un impulsor para proyectos en la vía social, así, por ejemplo, el socialismo y el comunismo fueron, a mi parecer, sino las últimos, al menos de las últimas utopías que la humanidad, de una u otra manera, ha intentado realizar, por otro lado, la función que la utopía creo yo sirve para el hombre, siendo el caso en que se necesitan de éstas para un avance o al menos una meta a la que quizá algunos  dirijan su visión a futuro.

El totalitarismo que dibuja Rousseau no es tan distinto de los totalitarismos que se han llevado a cabo, pero un detalle si es importante, y es, a mi parecer, el detalle que hará ver de manera distinta y con “mejores ojos” ésta clase de orden político, y es que la veneración se da hacia el estado en sí y no hacia la persona que encabeza el gobierno. De esta manera la tiranía no colapsaría en el momento en que la cabeza del gobierno en algún momento dado cese de existir como en muchos otros ejemplos más o menos recientes; puesto que el pueblo, al serle fiel al estado, no le sería problema sentar a alguien más en el poder mientras éste siguiera con la forma de gobierno, sería como en las bandas de crimen organizado donde atrapas alguien importante y de inmediato ya hay alguien más ocupando su lugar. No es el gobernante el que sostiene el estado sino el pueblo el que lo hace.

Para poder hacer esto, en el contrato social se nos menciona en ciertas ocasiones que el ciudadano debe ser virtuoso, poseer ciertas características que lo harían un excelente ciudadano de ésta forma de gobierno en particular[1]. Tendrían a la población en buena medida educada en distintos aspectos, y con un comportamiento ético y moral que sea igual para todos los demás de tal forma que no se presenten incidentes de choque de ideas y menos en contra del estado.[2]

Ahora bien, el ser humano a través de la historia ha demostrado no ser tan distinto siempre, en éste tiempo ha mostrado distintas facetas de si, entre ellas me gustaría destacar el comportamiento en lo social, donde tiende, por medio de consensos, limitar sus acciones en éste círculo. Así, puedo decir que en los distintos tipos de gobierno el pueblo se comporta de distintas maneras, por ejemplo, en el comunismo primitivo, se buscaba unir fuerzas para la caza, pesca y recolección, de esta manera los varones del grupo fungían como los proveedores del alimento del cual el resto del grupo se iba a alimentar.

El papel del ciudadano en el estado, es, para Rousseau, muy importante dentro de ésta forma de gobierno, puesto que todos representan una parte de ésta máquina que el estado es; para empezar, como lo mencioné antes, se espera que el ciudadano sea especialmente virtuoso, que sea obediente de las leyes, y que estas leyes deben ser de alguna manera pedagógicas para la ciudadanía[3], entonces, teniendo un control pleno de los ciudadanos en cuanto a su comportamiento y necesidades, puede llegar a sustentar un gobierno totalitario.

Ver ésta forma de gobierno como una utopía que se pueda intentar llevar a cabo no parecería tan descabellado si, así como dijo Rousseau (y antes de él Montesquieu) que hay distintas formas de gobierno dependiendo de la geografía y del clima[4] así como, a mi parecer, deberían de practicarse distintas formas de gobierno dependiendo de los hechos pasados de cierta nación, así como del futuro que esa nación desea, por ejemplo, por más incorrecto que veamos hoy día el régimen de Porfirio Díaz          tendríamos que admitir que en cuestiones de seguridad y avances tecnológicos el país creció de buena manera aunque hubiesen sido tratados los mineros o labradores casi como esclavos. Si bien México “necesitó” de un régimen para darle una visión y un curso de progreso al país también son totalmente condenables los crímenes que se hayan cometido por el gobierno. Si bien hay países que necesitan mano dura también los hay otros que los necesitan un poco de suavidad para, digamos, “darse un respiro”; Considero que, como Rousseau dice, la monarquía democrática es para los pueblos grandes[5], por la fuerza que éstas suelen tener además de la noción patriótica, pero, siempre y cuando el pueblo determine qué leyes le son justas y que éstas conciban un proyecto de “ciudadano modelo” en el cual se pueda vivir, quizá sin muchos lujos pero con una tranquilidad de la cual los ciudadanos se encuentren satisfechos.

El totalitarismo lo presento como utopía porque, meditando sobre los aspectos que Rousseau menciona en su texto, es interesante señalar además de los aspectos que conforman el gobierno ideal, también habla acerca del comportamiento del hombre, que en mi opinión, además de hacerlo una utopía (como el socialismo o las utopías de Moro y demás) el escritor está determinando cómo se deben comportar los ciudadanos que habitan tal nación, pareciese que no son libres en realidad y que tienen que hacerlo todo solamente pensando en el bien de la comunidad, lo cual, al menos esto último, no me parece malo, pero si utilizáramos personas reales, nos daríamos cuenta que no podrían hacer su individualidad a un lado de manera tan sencilla, aunque también tenemos el ejemplo de Japón en donde las personas necesitan sentirse dentro de un grupo y se mimetizan de acuerdo al lugar y situación en la que se encuentran, además de tener una consciencia grupal en la que la meta del grupo se convierte en su meta individual. Este comportamiento ideal del que habla Rousseau es obviamente irrealizable por el solo hecho de no tener en cuenta la esfera entera del comportamiento humano, el cual no solamente es objetivo sino que principalmente subjetivo, así también el pueblo es un factor esencial en las utopías, en todas de las que he tenido conocimiento el pueblo se comporta de una manera tal que no parecen tener una voluntad o un pensamiento propio (llámese crítico o al menos analítico) sino que se limitan solamente a seguir los lineamientos o protocolos que se les están dados, si, obedecer las leyes es casi como hacer eso, pero en un gobierno como el romano, que Rousseau menciona, acataban las leyes y no por eso se hacían esclavos, sino que, por el contrario, sometiéndose a las leyes que no violen su derecho natural podría ser la manera en que los ciudadanos de una tiranía democrática alcanzasen la libertad que tanto añoraba Rousseau.

Quizá ya no habla de una libertad en el estado natural como lo hacía en sus anteriores discursos, pero si se enfoca en una libertad dentro de una comunidad, que a mi parecer es más realizable que simplemente todos deshacernos de las artes o de las costumbres y de ésta forma cambiar esa moralidad tergiversada que él mismo veía en su tiempo. Por esto mismo nos da una idea de libertad en la que, siendo el pueblo la máxima autoridad y a la vez la sumisión “en persona” bajo las leyes, así como del modo en que se divide el gobierno de tal manera que no necesariamente se ganen beneficios como la dirigencia permanente, aunque podría darse el caso.  Se desea la libertad porque ésta hace al hombre[6] así como también, de algún modo lo desea Marx, que “el hombre se vea liberado de la presión de las necesidades económicas para que pueda ser plenamente humano”[7] así también Donatien Alphonse François Marqués de Sade desea esa libertad del hombre mirando de nuevo a sus pasiones, esas pasiones enteramente humanas y que al negarlas se niega a sí mismo.

Tal vez ésta libertad que se ejerce dentro de lo humano es una visión más real y natural que una libertad donde puedes hacer literalmente lo que deseas sin tomar en cuenta consecuencias de tus actos; ésta libertad ha de ser más humana puesto que se basa en las posibilidades del hombre y sus circunstancias, en todo caso ésta se transformaría dentro de lo que el hombre ha ido concibiendo a lo largo de cierto tiempo, así como para Marx la libertad del hombre era liberarse de las necesidades económicas, para el Marqués era volver a aceptar sus pasiones y reencontrarse con la naturaleza de éste modo, así la idea de libertad no se encontraría fija en toda la extensión histórica sino que se transforma dependiendo de las necesidades del ser humano en ése momento exacto.

Es la libertad parte importante de una utopía, puesto que muestra los ideales a los que podemos aspirar y construir un camino con vista a esa meta, mientras que, en el totalitarismo democrático, se le deben dar a los hombres una cierta libertad, una libertad tal que puedan llegar a obedecer esas leyes que les educan y les crean costumbres, que les enseñe a ser virtuosos (al menos para Rousseau) y puedan encontrarse satisfechos con el tipo de gobierno que están viviendo, una tiranía no es necesariamente “maligna”, sino que, simplemente es la toma del poder bajo condiciones “anormales”. La utopía como parte del pensamiento humano es importante y necesaria porque nos marca caminos y posibles consecuencias, ya sean buenas o malas (distopías) de esos caminos hacia el progreso. La felicidad como fin último no es necesariamente el fin que todos buscamos, hay quienes buscan la libertad como meta de su vida. Podemos aprender mucho de las utopías como camino a seguir, y considero que no está de más y sería muy prudente echarle un vistazo al totalitarismo democrático de Rousseau, que, aunque pueda ser considerado un régimen, es uno de esos tantos mundos que podemos llegar a concebir como mejores, puesto que no nos encontramos en el mejor de los mundos posibles. 







[1] Jean Jacques Rousseau. Contrato Social. Ed. Espasa-Calpe, colección austral. México, 2000. Pág. 127.
[2] Ibidem. Pág. 157.
[3] Loc. Cit.
[4] Ibidem. Pág. 107.
[5] Ibidem. Pág. 109.
[6] Ibidem. Pág. 43.
[7] Erich Fromm. Marx y su concepto del hombre. Fondo de Cultura Económica, México, 2011. Pág. 16.

8.31.2011

La ciudad de oro y pescado

Los gatos no eran bienvenidos, nadie acostumbraba recogerlos de la calle, siempre prefería la gente comprarlos de una tienda de mascotas, a inflados precios como el estómago del dueño.

Minino había cruzado terrenos peligrosos, hacia la ciudad prometida, la ciudad de oro y pescado le decían. Eran puras patrañas, el oro debía estar bajo el asfalto, porque todo lo que veía era gris, excepto por el sol que miraba desde lo alto. El pequeño Minino sabía que lo primero que debía buscar era comida, el refugio siempre podía ser encontrado en un hueco o un rincón. ¿La ciudad del pescado? Nunca había recorrido tanto trayecto sin siquiera ver una gota de agua, y mucho menos el mar o siquiera un lago, esa ciudad estaba tan árida como lo estaría Marte en su peor momento.

Mientras caminaba, el gato extranjero miraba con extrañeza cada rincón de lo que sería su nuevo hogar, entonces alguien, con un miedo irrefrenable hacia los gatos, le lanzó con saña y premeditación un enorme balde con agua, con la firme intención de lastimarle; el pequeño Minino pareció salir bien librado, pero al saltar para esquivar el proyectil improvisado, chocó de costado contra un parquimetro, pero olvidando el dolor por un momento, salió corriendo del inusitado escenario hacia un callejón en el cuál creyó se encontraría con bien por un momento, para descansar y relajarse un poco en lo que seguía con su búsqueda de alimento.

Estaba oscureciendo y decidido a encontrar comida, subió al techo de un edificio de departamentos, desde el cual disfrutó del anochecer de la gran ciudad, mezclada con los rojos violetas y naranjas del paisaje celeste que en ese momento les era dado.

Oscureció, el día aún no terminaba y Minino no sabía dónde refugiarse de la fría madrugada que amenazaba con llegar en unas horas. Buscando entre callejones, encontró un rincón delicioso donde podría dormir, era su rincón ahora y nadie vendría a quitárselo, o eso creía él.

Un gato anciano se acercó a Minino, era gris y apenas se podía mover con facilidad, cuando el pequeño felino le divisó a una cierta distancia, se acercó a él y le ofreció compartir el lugar donde pensaba dormir.

El gato anciano dijo: "Gracias por ayudarme, parece que aún quedan gatos decentes en éste mundo"

"No es nada" respondió Minino, "ahora dígame ¿tiene un hogar al cuál ir?"

"El mundo es mi hogar, pequeño" replicó. "Sigo pensando que yo soy el más increíble gato habido y por haber, y que, toda palabra mía es digna de respeto"

"¿A qué se refiere exactamente?" Preguntó el felino inocentemente.

"Yo era el gato más famoso de la ciudad, todos me hacían reverencias al verme pasar, incluso había algunos que me alimentaban sólo por el placer de escuchar mis ideas" Dijo con orgullo el anciano. "Primero les decía que todo en éste mundo debía ser dudado, y ¿por qué no hacerlo? somos seres humanos, después me daba cuenta de mi existencia, porque debía existir si estaba pensando, en ese momento me di cuenta que mi cuerpo material era inútil, que mis sentidos fallaban y que, por ende, sólo mi mente no falla, es en ese momento en que dije, éste mundo es perfecto tal cual, no cabe duda que hay un Dios perfecto y que lo ha hecho, y llegando a éste punto..."

El pequeño Minino lentamente se levantó del lugar en el que se había acomodado, y corrió, corrió lo más rápido y lejos que pudo ¿cómo era posible que aún existieran ignorantes de ese calibre? pensaba.

Encontró un buen sitio para dormir debajo de la puerta (trasera) de un restaurante, ahí encontraba la comida necesaria para descansar esa noche y mejor aún, sin locos que sermonearan y se jactaran de cosas increíbles cuando lo único que habían hecho era confundir a la gente. Por fin, después de vaciar su mente de todos esos pensamientos, durmió.

El día siguiente era importante ¡seguía vivo en la gran ciudad después de todo!
Buscando y buscando no encontró un solo lugar donde regalasen pescado como si de aire se tratase, era extraño ¿por qué le habían contado tantas cosas asombrosas de ese lugar, y, hasta ahora, ninguna era cierta?

Caminó todo el día buscando la razón de tantos cuentos, con su estómago satisfecho no podía hacer otra cosa más que buscar. Entre las casas, en los callejones, en los tejados, plazas y estacionamientos, y nada, no encontró nada.

Ya por la noche, se quedó en un tejado que encontró confortable, y se dió cuenta de la realidad, ese lugar era antinatural, no había nada natural, miraba el cielo nocturno y no había nada ¿a dónde se habían ido las estrellas? Fue entonces que se convenció a si mismo, ese no era el lugar del que le habían contado. A la mañana siguiente buscó un camino para salir de esa ciudad, gris como la piedra, y buscar esa ciudad donde las calles eran de oro y había pescados por doquier para comer hasta satisfacerse.

















4.16.2011

Ensayo sobre el capítulo 19 “De la disolución del gobierno” del libro “Segundo ensayo sobre el gobierno civil” de John Locke.

Ensayo sobre el capítulo 19 “De la disolución del gobierno” del libro “Segundo ensayo sobre el gobierno civil” de John Locke.

El primer párrafo (211) habla Locke sobre la importancia de saber distinguir entre el gobierno y la sociedad, en donde una manera, diremos “viable” (desde el exterior) para disolver un gobierno es precisamente cortando “de raíz” para que así desaparezca, el gobierno, si bien es cierto que no puede permanecer sin la sociedad a la cual rige, por el contrario una sociedad (es posible en un mundo ideal dónde la naturaleza humana sea “buena” por sí misma) puede ser que sobreviva sin el gobierno que ya tenían antes, pero, no hemos decir lo mismo de la cultura, si una sociedad pasa, digamos, de la monarquía a la república, cambiará un poco (y con mucho tiempo) su manera de comportarse, ya no tendrán que acatar ciegamente las órdenes del monarca en turno ni tendrán que hacer adoración a su figura en caso de que así se de.

También hay causas internas con las cuales se puede disolver un gobierno, como cuando el poder legislativo se descompone, si bien la comunidad es la que da vida al estado, el legislativo es quién dirige, unifica con coherencia a la masa, le da una dirección y mantiene la voluntad de la unificación.

Locke afirma que en ciertas ocasiones habrá o hay personas que utilizan de manera errónea el poder que se les ha otorgado, y para poder determinar la raíz del problema se ha de ver a tres personas, un príncipe, un grupo de burgueses y una persona elegida por el gobierno. En éste caso hemos de notar que se le da mayor poder tanto al grupo de burgueses (o asamblea de la nobleza como le quiera llamar) y al príncipe, residiendo la mayor parte del poder a los ricos e impulsando de cierta manera la desigualdad, aunque, para esto, las tres partes se deben de regir por las leyes de su gobierno, pero si éste es el caso, hemos aprendido de la historia que las personas económicamente beneficiadas que asumen cargos de poder siempre velan por el beneficio tanto de su empresa como la de sus allegados, incluso de los que en algún momento pueden servirle de gran ayuda, haciendo favores a terceros para que éstos le paguen con creces su “bondad” generando una mafia dentro del gobierno que el pueblo siempre se da cuenta que sucede, pero raras veces hace algo en contra de ella, ya sea por miedo o por seguridad. El ser humano siempre prefiere la seguridad de su persona a la libertad si le dan a escoger.

Desde los párrafos 214~218 habla Locke cuando una de las dos partes, el príncipe o el poder legislativo actuan de forma contraria a lo que se encuentra establecido por las leyes. Un buen poder legislativo y príncipe deben de manifestarse siempre a favor de su pueblo, defender sus intereses por sobre los extranjeros, tratando de crear y mantener esa unión patriótica que tanto se necesita. Si, por ejemplo, todas las personas tuvieran el mismo sentido de fidelidad y unión con su país como lo tienen cierta clase de pandilleros con su pandilla (ojo, que no todas se comportan de ésta manera), el país en cuestión sería distinto, puesto que todos mirarían por el beneficio del grupo y nunca por el individual, o acaso el beneficio individual a largo plazo (o quizá corto) aporte recompenzas al grupo; si los empresarios que manejan los recursos naturales y las compañías de telecomunicaciones fueran, en primer lugar, residentes y tuvieran éste sentimiento de fidelidad por la nación, las cosas serían muy distintas de como se pueden ver.

En el momento en que una sociedad ya no tiene gobierno que la regule, ésta se vuelve hacia su libertad natural, y tienen derecho a impedir la tiranía destruyéndola cuando les aqueja o previniendo que nazca. Así también el hombre, como menciona Locke en el párrafo 222, se asocia con otros hombres para proteger sus propiedades, y si, ya sea el poder legislativo o el príncipe se atreven a tratar de robar al pueblo sus propiedades, es declararse la guerra a sí mismo contra sus gobernados. Bien lo dijo Freud a inicios del siglo XX, que el hombre primitivo vió que era conveniente asociarse con otros hombres (primero familiares) para poder así lograr ventajas para si, se protegen entre todos y a su vez protegen sus pertenencias, las mujeres (que les servían como instrumento sexual además de compañía personal) y éstas a su vez a sus crías.

Locke nos habla, como el propio título del capítulo explica, que el gobierno puede ser disolvido, ya sea por causas externas o internas, dando como internas el mal uso del poder, la tiranía, en los cuales, el pueblo, se levantará en armas y destruirá el régimen o a los responsables y, ya sea que constituyan un nuevo gobierno, o previniendo la tiranía se queden sin un gobierno oficial. Podría decirse que se llegaría a un anarquismo en el cual se toma al hombre como un ser que en sociedad se puede autoregular sin necesidad del gobierno, lo cual nos mete en el problema de, si el anarquismo surge destruyendo al gobierno que en algún momento fue perverso y por ésta razón ha sido derrocado, ¿cómmo puede el anarquismo sostenerse si se ha demostrado que hay personas malas que, al gobernar, se aprovechan de otras? Aparecerán más personas con afán de gobernar sobre los demás y a su vez poder aprovecharse de ellos. El anarquismo es otra utopía en mi opinión, una que es muy positiva con respecto del ser humano, que admite su dualidad pero de una manera no tan consciente.

Si bien concuerdo con Locke en que es común de un pueblo no separarse mucho de los antiguos gobiernos, por ejemplo, la transición de la colonia a la república, la podemos ver reflejada, por ejemplo, en el gobierno de Porfirio Díaz, no dista mucho de una monarquía, en realidad creo que solamente le falta la corona, y después con las décadas de gobierno priísta y espero equivocarme pero tengo el mal presentimiento que sucederá algo similar con los candidatos del partido acción nacional. En México se puede, si el pueblo no está satisfecho, cambiar a los supuestos representantes del mismo que se encuentran en el poder, por algún otro que se considere, digamos, digno de ello, pero la ignorancia es felicidad y a los políticos les encanta proporcionárla al pueblo ¿¡qué mejor que un pueblo feliz de sus leyes y constitución!?

Añade, que los verdaderos rebeldes o traidores a la patria son aquellos que tratando de excusarse con las leyes han denigrado al pueblo, lo han sometido y les ha robado, y que el pueblo está en su entero derecho a levantarse, destituir ése mal gobierno e instaurar otro si éste así lo desea, puesto que actúa de acuerdo a la ley y se justifica con ella para hacerlo.

Con la traducción que nos da respecto del texto de Barclay menciona un par de puntos que citaré: dice, en primer lugar, que debe hacerse con reverencia; y en segundo lugar, que debe ser una resistencia sin venganza o castigo; y la razón que da es que un inferior no puede castigar a un superior. Estoy de acuerdo con que no es posible hacer resistencia a la fuerza sin devolver el golpe, el que está ofreciendo resistencia solamente terminará por cansarse y además de ello con graves daños a su “persona” y respecto del otro punto, que no se debe de revelar con venganza ¿enserio Barclay dijo eso? ¿creyó que en el momento en que el pueblo pusiera resistencia a sus golpes y éste se “rebelara sin venganza” (me parece que la primera no va sin la segunda) el tirano dirá algo como “oh mi pueblo está descontento, yo mismo claudicaré y les dejaré en paz para que escojan un nuevo gobernante”? ¿En qué fantástico mundo de fantasía, alegría, dulces colores, arcoíris y bondad vive el señor Barclay? Que me diga porque yo también quiero vivir ahí si me hacen favor.

Al parecer se habla de una monarquía absolutista, en la que Dios ha puesto por mandato suyo al rey que les está gobernando, siendo así el pueblo no se preguntará ¿por qué, si Dios puso en el trono a un tirano de esa calaña, se dice que él nos ama? ¿Acaso Dios que nos ama tanto desea que, como la religión cristiana dicta, que suframos sobremanera en el mundo actual para que cuando él venga nos de recompenzas del mismo nivel en que sufrimos en éste mundo? ¿tanto así nos ama Dios que nos da los medios para sufrir y de ésta manera darnos todas las recompenzas en el preciso momento en que lleguemos a su espiritual reino?

No sé exactamente si Locke lo insinúa o si mi falta de pasión por la política me hace notar que, todas las maneras en que un gobierno puede ser destruído son a causa de, ya sea otros gobernantes extranjeros o los mismos gobernantes de la nación en cuestión, son los gobernantes los culpables y el pueblo, en los casos de rebelión, fácilmente puede admitir que ha sido esa tiranía la que a hecho presión necesaria para poder actuar de la manera en que está actuando. Si bien podrían decir muchas personas “pobrecitos gobernantes, esa es la carga que tienen que llevar” yo diré que los mismos gobernantes y representantes deben estar conscientes de la carga que llevan a cuestas, sólo los idiotas son capaces de sentarse en la silla con el cargo en manos y decir que no hay nada que hacer y que sus acciones no tienen consecuencias, incluso, sin necesidad de tener un cargo público es de idiotas decir que sus acciones, cualesquiera que sean, no tienen consecuencias.

De cierta manera el pueblo, según nos dice Locke y con lo cual estoy de acuerdo, es a la vez, el juez y el sometido, es juez de sus gobernantes o representantes y está sometido a ellos, en cierta manera todo tipo de gobierno es una democracia y al mismo tiempo ninguna lo es en realidad.



3.25.2011

(Pequeña) Crítica a "La Nueva Atlántida" de F. Bacon

(Pequeña) Crítica a “La nueva atlántida”.


La nueva atlántida de Francis Bacon, a mi parecer es, como era de esperarse, un mundo casi mágico, inconcebible para los demás mortales.

Su configuración de isla, no tan original ya que puede verse una isla también en “Utopía” de Tomás Moro, la hace una predilecta utopía, ya que si ésta fuese una ciudad “en tierra” -como lo serían ciudades como Roma, Berlín, etc.- sería muy difícil establecer un reino perfecto sin alteraciones por visitantes indeseados. El hecho de que se encuentre separada de algún continente, a una distancia considerable, le permite tener acceso restringido a los visitantes, solamente admitiéndolos cuando parte de la tripulación se encuentra en dificultades. Además del hecho que no todas las personas navegaban, esto hace que las visitas no deseadas se redujesen al mínimo.

El hecho de que sean de religión cristiana dice mucho del autor, entre otras cosas, además de un cierto apego por esa misma religión, también nos dice de las ideas de su tiempo, dónde solamente son aceptados las personas que podrían encajar en su círculo, el hecho de que solamente admitan cristianos en su isla (no importando si están heridos o enfermos) llama la atención, al parecer no todos eran seres humanos iguales a ellos, o simplemente les gustaba practicar la discriminación ideológica. Así mismo al parecer se podría decir que no han perdido (los habitantes) la fe en la humanidad, puesto que los visitantes indeseados que logran pisar sus tierras, son invitados a quedarse si así lo desean. En una parte del libro podemos leer “Y aunque es verdad que entre las antiguas leyes del reino de China existe una semejante contra la admisión de extranjeros sin licencia, que todavía continúa en uso, por sus condiciones, es una ley mezquina de muy distinta índole que la que dictó nuestro gobernador...” En todo caso, en lo personal me parece igual de mezquino el no recibir a nadie en ningún tipo de condición (todos parejos podría decirse) que el no recibirla solamente por no tener la misma ideología, ¿le negaría el acceso a su casa a un judío solamente porque es judío, no importando que esté gravemente herido? Es, a mi parecer, como la diferencia entre matar a una persona con una arma de fuego automática a matarla con un cuchillo de cocina.

Las personas toman un rol equitativo, no harán las mismas cosas pero existe la equidad de género, aunque en cuestión de edad los más grandes siempre obtienen “mayores beneficios” (por así decirlo) puesto que reciben mucho honor, creo que no por el simple hecho de ser ancianos ya obtienen ese honor, Bacon sobreentendió que, siendo una isla donde los dirigentes son personas intelectuales, siempre con estudios en “la casa de Salomón”, no les darían honor a esos hombres de avanzada edad por el simple hecho de serlo, él sobreentendió que esos hombres en realidad eran honrados porque así lo merecían, hicieron grandes cosas en su juventud, y quizá las sigan haciendo, en todo caso, creo yo que ese pueblo no olvida el pasado, si fuese así, en primer lugar no sería una utopía, y en segundo serían como nosotros, que olvidamos rápidamente lo que hicieron nuestros padres y sus padres al llegar a cierta edad (los tres, nosotros, nuestros padres y sus padres). A pesar de que existe equidad de género, podemos ver que le asigna ciertos trabajos a los varones y otros más “sencillos” (por sencillos me refiero a que la carga física no es la misma, pero en cambio exige “mayor destreza” manual) a las féminas, indicando que se conoce las “habilidades tradicionales” de las mujeres, cuando ciertamente han demostrado ser muy capaces en distintos tipos de trabajo, no solamente en los físicos sino también en los intelectuales. Pero siendo una sociedad patriarcal es obvio que se conservará el poder en los varones.